[videoembed]https://player.vimeo.com/external/141928659.hd.mp4?s=f4976022b799debba3c6408298c52900&profile_id=113[/videoembed] Por: Juan Pablo Latorre Este miércoles 19 de agosto se cumplen cuatro años de la extraña muerte ocurrida en Bogotá del joven grafitero, Diego Felipe Becerra, a manos de un patrullero de la Policía. Sin embargo, y a pesar de que en la actualidad hay al menos 21 uniformados y otros civiles implicados en el caso, no se ha emitido ninguna condena, debido a los constantes retrasos y dilaciones en las diligencias contra estas personas. Así lo indicó Liliana Lizarazo, madre de Diego Felipe Becerra, quien denunció muchas de las irregularidades que se han presentado a lo largo de este proceso. "Con el caso del crimen de mi hijo, lo que hemos podido observar es que la justicia en este país, es sólo para algunas personas. Lo que se evidencia es que los niveles de corrupción en Colombia son increíbles y que si la gente tiene plata, un caso se puede torcer y retrasar a tal punto, que termina perdiéndose en un despacho judicial", dijo. Agregó que "para el caso del patrullero Wilmer Alarcón, quien fue el que le disparó a mi hijo, la audiencia preparatoria que debe surtirse en un término de dos o tres meses, pues ya llevamos casi tres años y esta es la hora en la que no hemos empezado el juicio. Eso sólo pasa en nuestro país". La señora Lizarazo manifestó que lo único que quiere es que se haga justicia y que se limpie el nombre de su hijo, luego de que las autoridades lo hicieran pasar como un delincuente para justificar su muerte. "Yo siento que nosotros hemos avanzado y que hemos logrado demostrar que mi hijo es inocente. A pesar de que no tenía pruebas para demostrarlo y eso afortunadamente hemos logrado establecerlo", precisó. Liliana Lizarazo asegura que pese a que ya ha logrado sanar en parte su dolor, aún extraña la sonrisa y la sinceridad de Diego Felipe. "Yo cada vez que entro al cuarto de Diego Felipe siento paz. Extraño su sonrisa, su don de gente y su gran capacidad de tranquilizar a las personas. Su amor me hace mucha falta y ese es un vacío que nadie podrá llenar", sostuvo. Por su parte, Gustavo Trejos, padre del menor, indicó que a pesar de los retrasos y las dilaciones injustificadas que ellos han venido denunciando en contra de los uniformados y civiles implicados, esperan que pronto se haga justicia y que los responsables por estos hechos paguen por el crimen de su hijo. "Este es un tema de honor. Nosotros no queremos un peso. Lo que queremos es que la Policía reconozca que nuestro hijo no era un delincuente. Que las personas que estuvieron en la escena del crimen y alteraron la escena luego de poner una pistola para hacer pasar a Diego Felipe como un delincuente, pague por lo que hicieron", dijo. Entre tanto, Miryam Pachón, abogada de los familiares del joven grafitero, indicó que próximamente podrían ser investigados otros cuarenta uniformados en este proceso, tras comprobarse que al parecer estuvieron en el lugar donde murió el adolescente, con la única intención de desviar las investigaciones. "Nosotros tenemos suficiente material probatoria para demostrar que fue lo que ocurrió. Lo que queremos ahora es que no se concedan más beneficios a los implicados y que se pongan plazos para que saquemos esto adelanta lo más pronto posible", manifestó. Gustavo Trejos agregó que si su hijo no hubiese sido asesinado ese 19 de agosto de 2011, hoy sería un destacado productor musical. "Siempre lo admiré por esa capacidad que tenía para componer y para interpretar música urbana y creo que hoy sería uno de los artistas más destacados en ese campo. Siento que hubiese sido un gran bailarín. Pero Dios quiso que las cosas fueran así y Diego Felipe no era para este mundo. Él era mucho mejor que todo esto", precisó.